Por: Gabriela García Ruiz
"Creo que nada es por gusto y todo tiene un inicio y un fin, lo infinito es soberbio"

viernes, 17 de septiembre de 2010

Suficiente















La vida no es una competencia, al menos yo , no quiero que lo sea.

No quiero saber las cosas que tú haces y las que yo no, tampoco quiero saber que tengo y qué a ti te falta. No tengo porque saberlo, no tiene porqué preocuparme.

Respeto tu velocidad vertiginosa, respeto tus fronteras movedisas, me gusta tu sentido del humor, pero no necesito saber nada más.

Por la noche, antes de ayer, te lo dije, no hace falta decir más creo yo. Te dije lo mucho que me gusta el cielo celeste por las tarde de verano con viento, y también te dije lo mucho que detesto el calor y lo desagradable que me resulta la humedad de Lima. Te encontré bastante receptivo a mis tonterías, pero la verdad es que yo ya no toleré ninguna de las tuyas, me he cansado y estoy harta de todo, me has empalagado y no quiero saber más.

Me asusta la idea de llevarlo todo tan rápido, me disgusta la manera en que me siento corta de vista, corta de ideas, corta de tiempo. Tiempo para mí, tiempo para pensar, en lo que usualmente ya no pienso.

Es la primera vez, luego de tanto tiempo que te vuelvo a ver, no has cambiado, y la manera en que mueves cada parte de mi tampoco, no quisiera cerrar lo ojos e irme a dormir sin volver a ver todo lo que hoy he visto. No quisiera despertar con el antebrazo por encima del hombro y sobre la frente otra vez, no quisera que fuera viernes y que luego de dormir más de lo esperado, no te encuentre al abrir la puerta. Quisiera volver a correr las cuadras infernales, subir las escalreas de manera atropellada de nuevo, abrir sin pedir permiso tu puerta y correr a gritarte en la cara tu nombre y ver cómo te mueves, cómo se sacude tu cuerpo por el susto, quisera besarte en la frente una vez más. Eso quisiera ahora, eso que ya perdí.

La cabeza me da vueltas y las paredes están hechas para destruirme, las paredes se han comido la mitad de mis recuerdos y yo he sido un alimento aliciente para ellas. Ahí me tienen, bajo una sábana florida me tienen rendida, me he dejado caer sobre una almohada que todo lo aguanta, que todo lo contiene y que seca mis lágrimas.

Thats the way it goes. Así debe de funcionar, así parece, la manera en que creceremos, la manera en que dejamos a otros de lado, la manera en que algunos van y otros vienen de lugares distintos, de ritmos distintos. No puedo pensar rápido, no puedo ser prudente al hablar, no puedo esconder que tengo miedo, no puedo sentir que lo que sueño es un sueño, no logro salir tan facilmente de mis propias creaciones. Pero quiero que sea mía, y yo no quiero que esto sea una competencia.

miércoles, 14 de julio de 2010

Laguna


Dentro del pantano, en medio de la oscuridad, no siento miedo. Tengo al menos una sonrisa, y es que recuerdo que ya van casi 4 años que te perdí de vista. No sé que será para ti, o que no llegó a ser; pero para mí es casi inolvidable no pensar en una laguna mental, que te arrastra y en la que tu reflejo me hace acordar de ti.

Tan pronto como te veo, te zambulles y las criaturas del fango no tardan en alejarte de mi vista nuevamente; es mi analogía para explicar porque cada semana me olvido del miedo y salgo por las noches a recorrer las lomas desgastadas de aquella ciudad fantasma que me rehúso a abandonar.

Pueden pasar por mí cuatro, cinco y hasta seis años; pueden pasar por esta ciudad todas las almas, pero no volverás a pasar tú. Te llevo en el recuerdo de un pantano, de una zona frondosa de plantas carnívoras, de una tierra húmeda y de una piedra que de nada se olvida. Será que pasó como la neblina, será que todo cambió de un modo nefasto. Será que no me pude aclimatar nunca, que me dio fiebre y me volví débil.

Sé que mi madre me busca porque me he llevado su linterna, pero no puede evitar que evada los días tenues como los de ahora, que pronto se acabarán en setiembre.

La estudiante sonámbula


Con pantys negras y un bolso de tela me veo pasar, mi reflejo me sorprende en cada vitrina que me toca mirar. No tengo frío, ni los pies cansados, y es que la noche es más tranquila cuando se quiere solo caminar. No tengo apuro, no tengo tiempo, no tengo lugar.

La noche se cierra y es egoísta, la oscuridad me desconoce y la niebla me tienta y me hace temblar. Hay criaturas feroces a las que por medio de versos conozco solamente, mi memoria es tremenda y me vuelca en un precipicio, en un agujero negro del que no podré escapar.

Las fieras me tientan a abrazarme del miedo y mis cuerdas vocales han dejado de chillar, no tengo la fuerza suficiente para enderezar los pies truncados por el largo impulso que me llega desde la cervical, mis pantorrillas son perezosas y mis rodillas crujen como el cristal que cae por gravedad. En pedacitos está mi corazón, el cual ahora late desmesuradamente, y es que la vida me consume sin pensar y el tiempo corre y corre y yo corro detrás. No llevo prenda de color siquiera para cegar al enemigo, solo espero que no atisbe mi plan. Pues tengo luciérnagas en el cerebro que alientan la sinapsis, tengo miedo como cualquiera pero sobre todo tengo voluntad.
Tengo miedo y tengo ferocidad; de pie o en cuclillas soy tremenda y egoísta. La noche que me quiere quitar del camino, la noche que por insolente me envía a las bestias de la oscuridad, esa tía que me empuja a la pereza, a mi estado favorito de somnolencia. Esta empedernida estudiante noctámbula te dice que esta noche no es la predilecta para pernoctar.

lunes, 21 de junio de 2010

Verde

Si es de día, es de tarde o de noche. Eso ya que importa. Hay cosas que debí, debo y debería contarte. Hay más de mí que no escuchas, que no ves y que no sientes.

No encuentro en Verne la vuelta al mundo que me haga traiga de regreso a casa, esa pirueta que me haga pisar tierra de nuevo. Sigo sobrevolando el jardín verde de luciérnagas y desde aquí todo se ve extremadamente lejano.

No entiendo que ha pasado durante la noche, tengo en mi cabeza pedazos de un rompecabezas incompleto, que no tiene piezas completas. Tengo una imagen tuya, con un peto de granito y un casco de hierro, la mirada fría y un puño con un dedo que me señala.

Las nubes por las mañanas se abren, la neblina huye asustada y de mis ojos se desprende el alba. La mañana me regala una sonrisa, el sol me abraza y me siento más cerca del cielo que nunca. No sé cuán cerca esté ya del cielo, con solo sentir el aire me siento. Me gusta sentirme. Las veces que respiro lo hago de manera inconsciente, pero la presión del aire me obliga a mantener la calma, a no desesperar a entender lo esencial de las cosas más simples, como respirar.

Qué tal si tu y yo, hacemos un pacto. Qué tal si tu y yo nos sentamos a poner sobre mesa nuestras ideas semi-borrosas cansadas del peso de la “liviandad” que las aqueja. Qué tal si yo y tú empezamos por ponernos de acuerdo, qué tal si hoy tu me escuchas y yo te presto atención. Qué tal si no miento y tú me dices la verdad.

Te he visto llorando, gritando y maldiciendo. Pero jamás de los jamases te he visto correr. Debo darte las gracias, quizá. Pudiste desparecer y olvidarlo todo con un par de zancadas. Al contrario, siempre te detienes, miras de vuelta y sueltas una sonrisa que armoniza y apaga vehemente mi histérica ira.

Se me acabó el papel, se me acabó el lápiz y se me agotó la paciencia en el mes de mayo. Me cansé de contar las veces que pido algo, que rezo y los días que no duermo temprano. Me he cansado de cansarme, me he consumido lentamente y las luciérnagas del jardín cada día brillan menos.

Alguien al menos, sé que me extraña, alguien al menos necesita de un héroe y hay quienes necesitan una heroína. Tengo los brazos abiertos y el alma en calma. Tengo los dedos listos para apretar y los ojos brillantes para no llorar. Tengo una carta incompleta, una armadura en pedazos, una imagen borrosa, un recuerdo que me acaricia y una vida que se acaba. Si para respirar en serio se necesita de un instante, este es el preciso momento en el que susurro palabras porque de mi no salen más frases completas, las manos frías y el corazón caliente me dicen que esto no es real, pero si posible. Si te tengo cerca o lejos eso ya no importa.

No importará tampoco si mi carta con palabras en negritas y de trazos imperfectos no te llegan a tiempo, porque ni el presente, ni el pasado ni el futuro tienen trascendencia. Entendí que mi “debí”,”debo” y “debería” son verbos incompletos. Hay desenlaces que se escapan de las manos de uno y de nada vale querer ver, sentir y oír.

Esta noche duermo entre luciérnagas en un jardín verde. Tan verde como el cielo, tan verde como el mar.

domingo, 13 de junio de 2010

"Domingo, no te vayas"


Los Domingos me despierto y se que es domingo,
los domingos suelen ser alentadores,
suelen ser cómodamente reparadores.

Los domingos me dan ganas de cantar en danés
y de aprender un poco de hindi.
Los domingos escasamente duermo temprano,
me pego a la tele y como de menos.

Los domingos son la prolongación de un sábado incompleto,
son el ruego a un lunes tarde y el deseo de solo seguir durmiendo.

Los domingos ando en pijama, camino sin medias
y me paro de cabeza por todas las veces que no lo hice en la semana.

Estos días no importa si tengo un nido en la cabeza,
porque ésta ligeramente piensa.
Escucho música en portugués, chino e italiano.
Bailo con los pies torcidos y canto
en esperanto.

El domingo no tiene género se inventó domingo,
para tener armonía con un sábado.
Con un sábado que todo lo tiene,
que te consume y luego si quiere te devuelve.
A veces sin ganas y otras se presta tu alma.

De noche, el azul cielo va apareciendo,
a veces quisiera que no fuera así,
y es que quisiera más domingo para mí.
Un poquito más de tiempo, o quizá
un poquito solamente más prolongado.
Quiero, quisiera, pero domingo está limitado.

Tiene 6 en su contra y es que este chico Domingo
es algo despistado, no tiene coherencia,
no tiene planes, no tiene tiempo, no tiene a quien rezarle.

Quisiera estar con el más tiempo,
quisiera no tener que esperarlo.
Quisiera que no desapareciera como lo hace.
Y es que a este chico Domingo ha despedir,
aún no me he acostumbrado.

No me gusta simplemente tener que esperarlo.
Me angustia la idea de tener que esperar otro fin de semana,
Es una pena.
52 solamente.

Ahora que ya estoy de cabeza nuevamente,
que me he memorizado el abecedario en ruso,
que he bailado samba
he dormido 15 horas
he leído al menos medio libro
he visto una serie dos veces
he tipeado más de 20 000 palabras
y se que no he de dormirme temprano.
Puedo decir "Domingo no te vayas".
Pero se que ni caso me hará,
tiene al calendario en contra suyo.

"Domingo no te vayas" serán mis primeras palabras
para Lunes.
Y lunes me mirará con media ceja arqueada,
me pateará la almohada y me tendrá nuevamente de pie.
Media hora mas tarde cuando tenga mis tostadas,
recordaré que tengo hambre,
que tengo sueño,
que tengo deberes,
que tengo planes.
hasta que llegue sábado con una sonrisa.
Sonrisa que solo significará que Domingo está cerca.
Y a quién nuevamente le resonará en la cabeza
mi frase repetida:
"Domingo no te vayas"






domingo, 6 de junio de 2010

Respirar


Evangélica me he de llamar ahora que no se me ocurre otro nombre.
No se a quién he venido a buscar esta noche, tan tibia, tan poco usual
de noches frías de invierno como esta.

Si el mar pudiera darme una pista si quiera, es verdad que no podría deducirla.
La timidez del día me ha llevado consigo del brazo,
me ha tapado la boca y hasta mis pies ha querido quebrarlos.
Suerte la mía de tener tobillos que resisten
las más desencajadas caídas.
No me he roto el pie porque tengo suerte,
mi mente no ha dejado de respirar desde el momento que mis pulmones
quedaron inconscientes.

Caí de cuclillas y el eco de la brisa me ha traído hasta el malecón
a dar un paseo.

Ahora entiendo que ninguna invitación es en vano,
ahora recién respiro de nuevo el aire que hube perdido tanto tiempo.
Y es que a veces me cuesta aceptar que el tumulto de la ciudad,
es lo que me envejece.

Ciudad de la que me alimento día a día para tener un futuro
todavía incierto;

yo aún no se que va a ser de mí,
y prefiero no saberlo (más aún si no es el momento).
Así podré tener más tiempo para colgarme de los árboles por la noches
y salir de paseo cuando las nubes se ocultan.
El eco se acerca y las paredes solo vibran.

Vibran tanto como yo lo hago, bajo esta luna que me mira de soslayo
en lo más oscuro de este malecón.
Solo digo que si es ahora la hora en que debo quebrarme el pie entero,
eso ya no me preocupa, ahora tengo lo que quiero,
es ahora en que he vuelto a despertar de nuevo.
"El dolor no es es más dolor, y vivir así se vuelve cada vez más gratificante"

Aunque no se con quién he venido a encontrarme,
se que no debe de andar muy lejos.
Es más fácil tropezar con una chica que ya no camina,
y que sólo sabe de reír,
mientras se queda una vez más muda
hasta dormirse ante la inquietante presencia del mar.

Ahora que respiro, se que no necesito nada ni a nadie más.
Que puedo quedarme a solas susurrándole a la neblina,
que se posa justo en mi mejilla,
las veces que veo "ir y venir" las olas.
Pero déjame decirte una sola cosa,
y es tan solo decirte que no me incomodaría en lo absoluto
verte llegar;
"entiendo que tu también busques alguien
con quién tropezar."

miércoles, 2 de junio de 2010

Eso basta


"Mi juventud es perversa, mi juventud es intranquila.
Tengo aspiraciones, sueños y porqué no fantasías."

Los lunes despierto y apenas me sostienen mis rodillas,
los martes deambulo con hambre por la cocina,
los miércoles no me importa quien sea, le hablo, le abro la puerta,
le pido atención, le tiendo una mano y le digo: "Hoy tengo dudas";

los jueves, son más tranquilos, se duerme hasta tarde y se come rico.
Los viernes no tengo opción,
los sábados mi atención es nula, mi cerebro necio y opaco
y los domingos prefiero callar y no dejar de escuchar.

Y es que ser joven no cansa, no piensa y solo habla.
Se es tímido, se es malo, se es 'lindo', se es engreído.
Se es perverso, se es fenómeno, se es estúpido y porqué no incierto.
Se es 'cool', se es 'chic', se es 'grunge', se es 'punk'.
Se es todo, se es poco y se es lo que se quiere ser.

Es el juego de jugar a construirse,
es el tiempo de planear y no pensar,
es el tiempo que pasa y que ya no vuelve más.

"Mi juventud es perversa, mi juventud es intranquila.
Tengo sensaciones, miedos y porqué no deseos."

Tengo dolor de cabeza, tengo corta la vista,
tengo los pies cansados y la boca vacía.

Tengo ganas, tengo miedo, tengo intenciones
y hasta remordimientos.
Tengo culpas y aflicciones,
alegrías y operaciones.

Los años cortos, nadie los pierde de vista,
y los que vendrán ya no los voy a querer celebrar.

"Pero mis aspiraciones, sueños y porqué no fantasías;
mis sensaciones, miedos y porqué no deseos,
me seguirán toda la vida."
Y es que mi juventud irreverente, alocada, sigilosa y muy centrada.
Es pasajera, es etérea.
Es sublime.

Los lunes, los martes,
los miércoles y jueves.
Los viernes, sábados,
domingos y feriados.

No importará ni el día, no importará ni la hora.
Importará mi vida como una sola.
Vivo, respiro y camino. Eso basta.
Y cuando no viva, no respire y ya ni camine.
Volaré. Porque eso también me basta.
Me basta ser yo, me basta,
sí sí, a mi eso
solo eso me basta.







En la oscuridad


La noche es perfecta, es fría y muy necia.
Me atrapa desde la cabeza, me toma de las manos y de mi no se aleja;
La noche y la luna juegan conmigo, ya no me dejan.
Siento la piel fría, los pies húmedos y la neblina densa.

Les pido que me suelte que la luna ya está llena,
y es entonces que solo a ella le regalo un guiño.
Tengo miedo, tengo frío.
¡Vamos luna, solo a ti te lo pido!
Déjame salir, que por las noches oscuras,
mi cerebro lo maquina todo en gris.
Mi cuerpo de color,
se alimenta del arco iris.
¡Tengo hambre, tengo frío, apenas respiro!
Déjame, déjame. No sé cuánto es que pueda ya resistir.

Triste es el tiempo.
El tiempo que ya se ha perdido, de nada vale,
de nada sirve andar repartiendo guiños.
La dulzura se ha ido, el juego ha dejado de tener sentido.
La noche y la luna juegan conmigo.

Me tienen en sus brazos, tan necias, tan malas,
y sonríen,
se ríen ambas, en la desgracia.

Me han consumido, se han burlado y del sol me han alejado.
Tengo el cuerpo gris, los ojos pálidos, el ceño fruncido
y no siento mis manos, no siento ya mis pies ni mis años.

Tengo en el pecho la sensación de llanto,
tengo en la cabeza una enmarañada sensación de no saber
quién soy.

Quiero buscarlo, quiero encontrarlo; pero aún no le encuentro respuesta
a este cruel acto. Qué le digo, qué le digo al sol, ese que por la mañana afuera me espera.
Nada puedo si de este lío aún no he salido.

La luna me mira y tiembla, la noche calla y se aleja.
La luna ahora mueve la cabeza y avergonzada quizás
intentar pensar en cómo pudo cegarse, en cómo pudo dañarme.

Falsas fueron sus promesas en las noches que yo la miraba atenta. Las noches que yo le decía que me quería parecer a ella. Por esos labios rojos, por esa mirada tierna.
La luna me vuelve a mirar y tiembla, la veo más blanca que nunca y me dice "atrás,anda y no voltees la cabeza"
La luna tiembla, la luna calla, la luna se aleja.

En la oscuridad ambas se quedan quietas, se miran y se alejan.
Son amigas, son deidades ante las estrellas que se quedan también mudas y perplejas.

A las estrellas: ¡que poco saben ellas!,
que poco saben de la oscuridad, poco o nada saben de los seres que hemos quedado grises, fríos, infelices.
Nosotros ya no brillamos, no caminamos, no tenemos en la penumbra ningún amparo.
¡Brillen, brillen felices! mientras puedan.
No teman, no se asusten, que la luna y la noche solo buscan a humanos de colores.
Colores que las arrebata y las enloquecen. Que las alimenta de furia y luego las enmudece.
Así es la envidia, así es la naturaleza.

"Nacida a colores, acabada en tonos grises.
Al sol con un grito desde el pecho le digo:¡espérame, espérame cariño!"












A papá.


A papá en su día, para que no se olvide cómo conmigo jugar.

Parece que los años han confundido a papá,
o sea quizás que yo esté creciendo y ya no lo vea igual.

A pesar de todo, se que aún le quedan cosas por conocer,
lugares por donde pasar, comida que probar. Y sí,
aún le queda un poco de espacio para engordar.

Pero a papá se le ha olvidado muchas cosas:
se ha olvidado de respirar, se ha olvidado de contestar,
se le ha olvidado olvidar.

No es que ahora lo reproche, ni que ahora me vaya a molestar.
No, no, solo quiero decirle que no tiene de que preocuparse.
El olvido no es un problema, es una casualidad.
Yo solo quiero que de las cosas que se olvide no se olvide de jugar.

A papá en su día, le quiero decir,
que no tengo miedo, que no tengo frío,
que no tengo hambre y que no tengo vacíos.
Y si hay algo que me falta, es su olvido.
Porque a papá, a papi, no se le olvida quién soy.
No se le olvida mis cartas, ni mis regalos ni mi risa.

Y se que donde esté yo, cerca o lejos,
afuera o dentro,
de pie o de cabeza,
en paz o en guerra.
Tantos años no se le van a olvidar.
Y a "Papi-papi" siempre lo voy a encontrar.
¡Feliz día Papá!







Simetría


La simetría de tu rostro me hace creer que la geometría es necesaria y
los teoremas recobran el sentido práctico perdido;
si para tocarte debo memorizarlos todos,
no perderé ya más mi tiempo divagando.

Tengo planes con Platón, Sartre y Hume.
Tengo citas con Aristóteles, Kant y Nietzsche.
Pero ninguno contigo, y es la verdad, que contigo
aún no tengo planes definidos.

No hay cuentos, ni sueños ambiguos, no mundos paralelos ni contextos parecidos.
Contigo solo juego, me distraigo y aprendo.
Contigo los procesos dejan de ser lentos, las fórmulas menos extensas,
y las tareas se hacen cada vez más una costumbre.

Pregúntame lo quieras, pero hazlo ahora.
Hazlo ya o dejarás que pase y no podrás volverlo a intentar.

Haz que olvide el mundo material,
haz que me incline cada vez más hacia el tuyo metafísico,
quiero ser sensible, quiero ser cada vez menos real.
Allí en tu hemisferio derecho enséñame a dibujar.

Quiero asimilar ya con un pincel la simetría de tus ojos,
tus pestañas y las líneas de tu frente.

"Con carboncillo en los dedos,
borrador en el pelo
y junto a cartulina en el suelo, intento dibujarme.
Emulando te."

Lo he intentado ya varias veces.
Déjame decirte que no te sirve de nada el "ser perfecto",
solo así te alejas, solo así creas distancias.

Tu simetría no es pasajera y mis trazos imperfectos.
Mi inteligencia no comprende y mi cuerpo se disgusta.
Me doy cuenta que yo no soy perfecta, linda ni simétrica.
Tengo borrones, imperfecciones, costuras y manchas en la piel.

Tantas citas y tantas planes me hacen caer en cuenta que entiendo
ya la filosofía, la ciencia y hasta la teología.
Pero no entiendo, no concibo tu imagen aparentemente real.

Es el sueño quizá el que me está gastando una broma y de tanto estudio,
seguro ya me dio un surmenage. (pienso)
Ahora pienso en Aristóteles, Platón y Kant;
en el ser libre, el alma y la inmortalidad.
Ahora veo la caverna que se aproxima,
más y más....

Pero no dejo de pensar ti,
como un ser simétrico.
Un ser lejano.
Un ser diverso.

Ya mañana cuando despierte, lo intentaré una vez más.
Con carboncillo en los dedos y borrador en los cabellos,
me verás regresar.


martes, 1 de junio de 2010

Reclamo

Me parece que hay un derecho del estudiante universitario que dice:

"Todo estudiante universitario tiene derecho a tener su propio espacio y tiempo para desarrollar habilidades complementarias a las actividades cognitivas propias del estudio; con el fin de garantizar su integridad física, moral, psicológica y social; previniendo posibles daños cerebrales y existenciales como: surmenage,el ¿qué demonios hago aquí?, el: "No tengo tiempo para nada" , el: "Paso más días en la universidad que en casa", además del: "¿A dónde se fueron mis amigos? " y finalmente el: "Tengo mucho sueño, hace días que no duermo".

...La realidad para mí, es que en cierto lugares (por no decir dónde estudio), se está evadiendo deliberadamente este derecho y sobretodo con mucha 'astucia'.

"Alzo mi mano y protesto,
¡ ÓI-GA-ME! Tengo un reclamo.
Señor rector, ¿me está usted escuchando?
Me parece que hay (...)

El salón se sobresalta en silencio,
alguien de corbata se pone de pie y responde:
Wah, waaah, wah, wah (pausa y breve respiro)
Wah, waaah, wah, wah
(...) "

Ahora pienso ¡vaya! es cierto, la vida universitaria es engreídamente
dura.