Por: Gabriela García Ruiz
"Creo que nada es por gusto y todo tiene un inicio y un fin, lo infinito es soberbio"
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miércoles, 2 de junio de 2010

A papá.


A papá en su día, para que no se olvide cómo conmigo jugar.

Parece que los años han confundido a papá,
o sea quizás que yo esté creciendo y ya no lo vea igual.

A pesar de todo, se que aún le quedan cosas por conocer,
lugares por donde pasar, comida que probar. Y sí,
aún le queda un poco de espacio para engordar.

Pero a papá se le ha olvidado muchas cosas:
se ha olvidado de respirar, se ha olvidado de contestar,
se le ha olvidado olvidar.

No es que ahora lo reproche, ni que ahora me vaya a molestar.
No, no, solo quiero decirle que no tiene de que preocuparse.
El olvido no es un problema, es una casualidad.
Yo solo quiero que de las cosas que se olvide no se olvide de jugar.

A papá en su día, le quiero decir,
que no tengo miedo, que no tengo frío,
que no tengo hambre y que no tengo vacíos.
Y si hay algo que me falta, es su olvido.
Porque a papá, a papi, no se le olvida quién soy.
No se le olvida mis cartas, ni mis regalos ni mi risa.

Y se que donde esté yo, cerca o lejos,
afuera o dentro,
de pie o de cabeza,
en paz o en guerra.
Tantos años no se le van a olvidar.
Y a "Papi-papi" siempre lo voy a encontrar.
¡Feliz día Papá!