
La vida no es una competencia, al menos yo , no quiero que lo sea.
No quiero saber las cosas que tú haces y las que yo no, tampoco quiero saber que tengo y qué a ti te falta. No tengo porque saberlo, no tiene porqué preocuparme.
Respeto tu velocidad vertiginosa, respeto tus fronteras movedisas, me gusta tu sentido del humor, pero no necesito saber nada más.
Por la noche, antes de ayer, te lo dije, no hace falta decir más creo yo. Te dije lo mucho que me gusta el cielo celeste por las tarde de verano con viento, y también te dije lo mucho que detesto el calor y lo desagradable que me resulta la humedad de Lima. Te encontré bastante receptivo a mis tonterías, pero la verdad es que yo ya no toleré ninguna de las tuyas, me he cansado y estoy harta de todo, me has empalagado y no quiero saber más.
Me asusta la idea de llevarlo todo tan rápido, me disgusta la manera en que me siento corta de vista, corta de ideas, corta de tiempo. Tiempo para mí, tiempo para pensar, en lo que usualmente ya no pienso.
Es la primera vez, luego de tanto tiempo que te vuelvo a ver, no has cambiado, y la manera en que mueves cada parte de mi tampoco, no quisiera cerrar lo ojos e irme a dormir sin volver a ver todo lo que hoy he visto. No quisiera despertar con el antebrazo por encima del hombro y sobre la frente otra vez, no quisera que fuera viernes y que luego de dormir más de lo esperado, no te encuentre al abrir la puerta. Quisiera volver a correr las cuadras infernales, subir las escalreas de manera atropellada de nuevo, abrir sin pedir permiso tu puerta y correr a gritarte en la cara tu nombre y ver cómo te mueves, cómo se sacude tu cuerpo por el susto, quisera besarte en la frente una vez más. Eso quisiera ahora, eso que ya perdí.
La cabeza me da vueltas y las paredes están hechas para destruirme, las paredes se han comido la mitad de mis recuerdos y yo he sido un alimento aliciente para ellas. Ahí me tienen, bajo una sábana florida me tienen rendida, me he dejado caer sobre una almohada que todo lo aguanta, que todo lo contiene y que seca mis lágrimas.
Thats the way it goes. Así debe de funcionar, así parece, la manera en que creceremos, la manera en que dejamos a otros de lado, la manera en que algunos van y otros vienen de lugares distintos, de ritmos distintos. No puedo pensar rápido, no puedo ser prudente al hablar, no puedo esconder que tengo miedo, no puedo sentir que lo que sueño es un sueño, no logro salir tan facilmente de mis propias creaciones. Pero quiero que sea mía, y yo no quiero que esto sea una competencia.