Por: Gabriela García Ruiz
"Creo que nada es por gusto y todo tiene un inicio y un fin, lo infinito es soberbio"

miércoles, 14 de julio de 2010

La estudiante sonámbula


Con pantys negras y un bolso de tela me veo pasar, mi reflejo me sorprende en cada vitrina que me toca mirar. No tengo frío, ni los pies cansados, y es que la noche es más tranquila cuando se quiere solo caminar. No tengo apuro, no tengo tiempo, no tengo lugar.

La noche se cierra y es egoísta, la oscuridad me desconoce y la niebla me tienta y me hace temblar. Hay criaturas feroces a las que por medio de versos conozco solamente, mi memoria es tremenda y me vuelca en un precipicio, en un agujero negro del que no podré escapar.

Las fieras me tientan a abrazarme del miedo y mis cuerdas vocales han dejado de chillar, no tengo la fuerza suficiente para enderezar los pies truncados por el largo impulso que me llega desde la cervical, mis pantorrillas son perezosas y mis rodillas crujen como el cristal que cae por gravedad. En pedacitos está mi corazón, el cual ahora late desmesuradamente, y es que la vida me consume sin pensar y el tiempo corre y corre y yo corro detrás. No llevo prenda de color siquiera para cegar al enemigo, solo espero que no atisbe mi plan. Pues tengo luciérnagas en el cerebro que alientan la sinapsis, tengo miedo como cualquiera pero sobre todo tengo voluntad.
Tengo miedo y tengo ferocidad; de pie o en cuclillas soy tremenda y egoísta. La noche que me quiere quitar del camino, la noche que por insolente me envía a las bestias de la oscuridad, esa tía que me empuja a la pereza, a mi estado favorito de somnolencia. Esta empedernida estudiante noctámbula te dice que esta noche no es la predilecta para pernoctar.

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