Por: Gabriela García Ruiz
"Creo que nada es por gusto y todo tiene un inicio y un fin, lo infinito es soberbio"

lunes, 31 de mayo de 2010

Me tengo

"Me tengo a mi , porque no tengo a quien perder."

Tengo entre todas las cosas, la certeza de que no soy buena para todo y
que soy muy mala en muchas cosas.

Sé que de a uno, no se estimula al cambio y
que de a uno, no se llega a una solución
ni que de a uno se pueda crecer más allá de lo que "uno" se premedita a alcanzar.

Dónde están los otros, es lo que me pregunto cada día; quiero saber si ellos son reales o si son parte de mi imaginario.


Por las noches no duermo y de día me canso,
por las tardes me desgasto y en las madrugadas rezo,
rezo sí para estar de pie,
para caminar en puntillas y pintar con colores papeles amarillos que tengo desde hace ya varios años;
para no morir de sueño,
para saber que hay algo que busco y que aún no encuentro.

Tengo el fin pero no el medio.

"Me tengo a mi, porque no tengo a quien escribirle."

Tengo entre todas las cosas, la suerte de que no soy alegre para todo y
que soy sensible para algunas situaciones.

Sé que de a dos, no se puede ser completamente feliz y
se que de a dos, la vida no deja de ser egoísta
ni que de a dos la vida es completa porque de a dos no se llega a una respuesta concreta.

Por las noches en las que duermo,
sueño, me paro, lloro , grito y abro los ojos.
Por las tardes, pienso y
en las madrugadas rezo,
rezo sí para soñar de nuevo,
para repetir historias, para respirar mejor;
para darme cuenta que algunas cosas son de ficción.

Tengo las intención, pero no el estímulo.


"Me tengo a mi, porque tengo a quien perder, tengo a quien escribirle."

Me tengo a mi porque si me pierdo no me daré cuenta,
no seré yo seran los "otros",
aquellos que hoy deambulan como imaginarios.

"Me tengo a mi porque si me escribo no espero respuestas y si me respondo ya no me escribo."


"Me tengo a mi, porque no tengo a quien llamar por teléfono."

Tengo entre todas las cosas, la sensación de que no soy grande siempre y
que soy muy pequeña en las ocasiones que me convienen.

Sé que de a tres, no se se juega limpio y
que de a tres, no se quedan todos conformes
ni que de a tres las dudas se disipan siquiera.

De a tres se juega,
de a tres se miente,
de a tres se crean problemas, confusiones, discusiones y conversaciones.

Por las noches, solo en las que sueño,
tengo hambre.
Esas noches, me despierto,
separo los pies,
estiro las piernas
y me pierdo en el claroscuro.
Por las tardes pienso y en las madrugadas rezo,
rezo sí para soñar de nuevo,
para que me de hambre,
para comer todo y para sentir que tengo boca, lengua y dientes.

Tengo las sensación, pero no el estómago lleno.

"Me tengo a mí, porque no tengo a quien perder, no tengo a quien escribirle,no tengo a quien llamar".

Me tengo a mí, porque espero a los otros "imaginarios".
Los espero sí,
y no quiero a uno, dos o tres.
Quiero a cuatro, cinco, seis,
mil, mil, mil.
Los quiero a todos.

Pero ahora por las noches me tengo a mí y rezo,
rezo por mí, por ellos; y rezo por ti.
"Para que tengas a quien perder, a quien escribir y a quien llamar.Para que camines de puntillas, pintes, llores y comas.Para que estés vivo, respires y sientas.
Para que te tengas a ti como yo me tengo a mi."

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